Blog de Gonzalo Cordero

Blog de Gonzalo Cordero, abogado

Sábado 4 de junio de 2016 kast2

Campanada de alerta

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Se veía venir. Los que seguimos con interés el devenir político  vimos señales claras de que José Antonio Kast empezó a sentir una desafección mayor con la UDI y estaba en proceso de tomar su propio rumbo.  No pudo ser una decisión intelectualmente fácil, ni emocionalmente indolora.

Hay muchos ángulos para analizar el hecho político y como siempre ocurre en estos casos sería una equivocación circunscribir el problema a los motivos, errores y proyecto de Kast.  Esa es una parte del problema, pero no es todo el problema, ni siquiera es su parte más importante.  La reflexión más útil está en dilucidar honestamente qué parte de razón puede tener el renunciado diputado.

¿Cuál es la vocación de la UDI como proyecto político? No es fácil contestar esta pregunta en serio, porque tendemos a identificar nuestra visión con la respuesta.  Si se analiza la famosa tríada: popular, partidario de la economía social de mercado y de inspiración cristiana; deberíamos ver en ella la impronta de la guerra fría.  Cada uno de esos rasgos tiene una contrapartida: la lucha de clases, el estatismo centralizador de la economía socialista y el laicismo del materialismo marxista.

Con la genialidad del político superior, Jaime Guzmán se enfocó en el adversario, de manera que su proyecto fuera eficaz en la disputa real por el liderazgo cultural y el gobierno de la sociedad.   Nunca se dedicó al sicoanálisis de la derecha, tan de moda por estos días. No escribió un tratado sobre filosofía del fútbol; armó un equipo para ganar el partido.

Tres décadas después el mundo y Chile han cambiado, la  pulsión socialista  se expresa de otra forma y, por lo tanto, se enfrenta también de  otra manera.  El núcleo inspirador de la lucha de clases sigue presente, pero en un empaque diferente: ahora  es la desigualdad y el abuso de los poderosos.

Nadie promueve la estatización de los medios de producción, pero sí la definición de una amplia gama de “derechos sociales”, provistos por el Estado.  El proceso estatizador de la educación desplegado estos últimos dos años es evidente.

La disputa de connotaciones espirituales ha perdido relevancia, el materialismo histórico ya no inspira proyectos políticos.  Pero evolucionamos hacia la discusión antropológica que determina el valor de la vida humana, sus límites y la noción de familia.  La “inspiración cristiana” sigue siendo válida, aunque más entendida como la identificación con ciertos valores culturales de occidente, que como una adscripción religiosa.

El ethos de la UDI, si todavía es el mismo partido en su esencia, está determinado por su posición frente a estos grandes ejes: desigualdad/abusos; derechos sociales; y adhesión a una antropología de inspiración cristiana.

En el primer eje, pienso que a la respuesta estatista debe oponerse un proyecto animado por la movilidad social y la igualdad ante la ley, que se exprese con convicción testimonial. Al segundo eje, una fuerte reivindicación de la sociedad civil (ver el libro “Subsidiariedad en Chile” editado por Res Pública y la Fundación Jaime Guzmán). Al tercero, una visión que, aunque respetuosa de la diversidad, afirme la dignidad esencial del ser humano.

Alguien me  podría decir que con estas ideas la UDI  no gana.  Yo respondo que sin estas ideas el partido no existe.

El tema -creo- no son los errores del diputado José Antonio Kast ; sino la posibilidad que él exprese un desencanto con el abandono de ese ethos que define y le da sentido a la UDI, proyectado al debate actual.

 Ahí está la campanada de alerta y suena fuerte.

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