Espejo Retrovisor

Blog de Alfredo Jocelyn-Holt, historiador

Sábado 20 de agosto de 2016 josé piñera

Jaque mate

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SI LA mejor defensa es un buen ataque, fue José Piñera quien en la entrevista de El Informante, al cuestionar el video inicial por sesgado, contrarrestó cualquier ventaja, descolocó a Juan Manuel Astorga y se apoderó del juego. No lo soltó; volvió a esa primera partida fallida toda la noche. Capablanca, entusiasmadísimo consigo mismo, decía: “Yo sé a simple vista cómo ha de tratarse una posición, lo que puede ocurrir, lo que va a suceder; otros hacen ensayos, pero yo sé, yo sé”. No sólo el “yoísmo” de Piñera recuerda al gran ajedrecista cubano.

Después del programa, por cierto, se le contestó con furia frustrada. Piñera sería “un mal educado”, un “criogenado” sacado del pasado, “un triste Hércules de feria, que se complace en mostrar ante el público un par de bíceps imaginarios”. A varios les trajo malos recuerdos de un Chile “apatronado” (algunos de estos ofendidos puede que hayan ingresado a la “elite” gracias al salto de 4 mil a 23 mil dólares de ingreso per cápita desde 1975, aunque quien sabe qué jubilaciones tienen). El Rafa Gumucio, nobleza obliga en su caso, en cambio, admite que si bien no lo convenció, el personaje lo tendría “hipnotizado”. Kramer, por su parte, nos tiene confundidos; uno ya no sabe quién -si su personificación o Pepe- es Pepe.

La confusión viene a producirse cuando se pasa por alto que la televisión es tongo, alguien debiendo dejarse hacer perder para que el show capte rating. Astorga, al parecer, pretendía que Piñera se rindiera ante su pésima nota periodística haciendo el ridículo en pantalla. Pero Piñera no fue a Harvard (de esa época) ni ha sido el ministro más poderoso de los últimos cincuenta años como para que tenga que discutir con dos “expertos” y tres entrevistados de la calle elegidos al tuntún.

Peña, Ottone y Tironi también se equivocan. “Mire Carlos, mire Ernesto, mire Eugenio, saquémonos las caretas, discutamos en serio qué corresponde al régimen del Presidente Pinochet y qué a sus sucesores et al., como ustedes, que han hecho posible que el legado militar neoliberal continúe. Todo es perfectible, un Mercedes Benz, un programa y canal de televisión malo, también columnistas que -si dejaran su rabia a un lado- podrían argumentar mejor sin tener que convertir a gente como uno en sus chivos expiatorios de turno. Y no se olviden del desarrollo económico, no estamos hablando sólo de pensiones”. Histriónico o no (¿quién no lo es por televisión?), fue claro. A Bachelet le dio durísimo durante todo el programa, y prueba de que sigue influyendo, la Presidenta salió por televisión días después con su proyecto de reforma desechando el sistema de reparto.

También debió llamar la atención de la entrevista que dijera que no es miembro de ningún directorio de empresa -me recordó a Jaime Guzmán (quien también, más que ideas, manejaba lógica)-, y que en sus metáforas, acertadas o no, hablara de cosas bien hechas, un Mercedes Benz, la Capilla Sixtina, un poema de Neruda. Que en un país chato alguien aprecie lo óptimo no deja de asombrar.

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